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De cómo la quintaesencia es ingerida y digerida para ser expulsada a la manera que se puede apreciar en las entradas de nuestro querido blog

2 mayo, 2010

Pocas son las personas que no llevan mucho tiempo preguntándose cómo es posible la existencia de este blog. Explicar la naturaleza de nuestras turbias mentes es una tarea harto ardua, por lo que de momento nos limitaremos a dar a conocer cuál es nuestro modus operandi, la manera en que cometemos nuestras entradas.

No es sino tomando nuestra refección corporal que gestamos el contenido de nuestro queridísimo blog. Pues ha quedado comprobado que es así, comiendo y bebiendo en abundancia, como mejor se regurgitan las ideas que subyacen en nuestras ya famosas excreciones dialécticas.

Bien lejos ha quedado el día en que se produjo el rito iniciático. Sin duda podemos afirmar que, a día de hoy, somos expertos en la materia. En la materia prima, que bien nos nutre corporal y espiritualmente al son de la sagrada letanía:

“Kong Bao”,

“al curry“,

“me ruge el estómago, tengo un hambre lobo”,

“reminiscencia del instinto cavernario del por cojones lo hacemos (el cual ha hecho mucho daño al mundo a lo largo de la historia)”,

wok“,

“sé un hombre y usa los palillos”,

“salsa tou-si, pero yo no”,

“¿me puedo llevar los platos?”,

“yo, como el pobre, antes reventar que sobre”,

“agridulce”,

“vamos a por el tercer postre”,

“gracias Jack, Jack Jones”,

“Sí, saque Sake, por favor”

y cetera.

El procedimiento a seguir es realmente sencillo. Con los entrantes surgen las primeras ideas descabelladas. Son siempre descabelladas. De hecho,  nunca hemos tenido una idea con cabello. Como bien se ve, la conversación es condimentada con generosas dosis de humor barato. A continuación se pasa directamente al wok, ya que la comida no nos gusta a la plancha sino arrugada. Una vez el humor de baja estofa ha llegado a su punto de ebullición, se pasa al segundo plato.

Tras la elección de la segunda salsa, la fritanga mental está en su punto. Lo que era una tertulia sobre temas de diversa índole, pasa a ser un plato de cocina asiática. Demenciales teorías son salteadas, y se empieza a gritar demostraciones cogidas con palillos. En este momento se produce la metempsicosis o transmigración de las almas; las posturas ideológicas súbitamente intercambian el cuerpo a través del cual se expresan. Cuando cada uno de los contertulios se ha puesto en evidencia derribando su propia teoría inicial, empieza a brotar de las paredes el sonido de la dantesca pieza musical: A los pitufos les ha pagado la alcaldesa de La Muela, gracias a los cuantiosos beneficios de la energía eólica, unas vacaciones en Bali.

Cuando ya hemos sido sacados de quicio, damos rienda suelta a nuestra gurmandicia (o gula, como dicen las personas de bajo estrato social), y se procede con el postre, el segundo postre y el tercer postre.

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