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Correo del lector 15-03-2011

15 marzo, 2011

Hoy respondemos a la carta de Ptolomeo Colonia (ilustre amigo del no menos ilustre Начо), desde Zaragoza:

Debemos hacer algo. No estamos preparados para situaciones como la que están padeciendo los japoneses estos días. ¿Qué sucederá el día que tengamos un terremoto de gran magnitud? ¿Aguantarán nuestros edificios los temblores? ¿Aguantarán con entereza la acometida de las aguas? ¿Existe alguna posibilidad de evitar una hecatombe nuclear? ¡Qué infausto destino nos espera si no actuamos de inmediato!¿Qué medidas debemos tomar? ¿De qué manera podemos estar preparados para la masacre?

¡Estoy espantado, el Día ha llegado! Veo por la ventana como se retiran las aguas, un niño intenta salir del fango, todo tipo de roedores y anseriformes huyen en tropel. ¡Vamos a morir! ¡Neptuno viene a por nosotros! ¡La última de las Parcas ya está buscando las tijeras!

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Para alivio de algunos, hemos de decir en primer lugar que el Día no ha llegado. Podemos decir con cierta seguridad que los mayas tenían una capacidad de cálculo terriblemente digna de lisonja, y si un maya dijo que el Día llegará en 2012, de ningún otro modo será, pese a quien le pese.

La terrible situación que causó el espanto de nuestro lector es mucho más frecuente de lo que cualquiera osaría imaginar. No pocas veces el Canal Imperial ha sido vaciado. Y no pocas veces se ha podido observar en el kilómetro 80 de dicho canal a un niño, con gran dificultad a causa de la ominosa condición del terreno, intentando sacar del fondo un balón de fútbol, una lavadora o una moto. Y nadie se pasea por la zona sin presenciar la procesión matutina de las abominables bestias que habitan las salvajes orillas del canal, a su paso por Zaragoza.

No obstante, vamos a tomar en consideración lo que en estos momentos nos plantean nuestros excelentes periódicos e informativos televisivos, de la misma manera que en Alemania, Estados Unidos y otros países civilizados y occidentales. Por lo visto, han de ser revisadas las condiciones que tienen todas las centrales nucleares para resistir las consecuencias de un terremoto de escala 9 y un tsunami, como los que se han producido en Japón.

Sí, países como España o Alemania, tienen que estar preparados para todo aquello que ha sucedido en Japón, ese país en el que se produce aproximadamente el 20% de los terremotos de escala igual o superior a seis, y el 17% de los tsunamis en el mundo.

Qué cínicos son todos aquellos que dicen que todo esto no es más que la consecuencia de la paranoia occidental actual, aquella que es capaz de sacrificar la libertad a cambio de seguridad o control. Y no menos cínicos son aquellos que dicen que los ecologistas se están aprovechando para meter en nuestra sociedad un temor irracional y lograr el cierre de centrales nucleares que jamás se verán afectadas por circunstancias parecidas a las antes mencionadas; o aquellos que dicen que los políticos hablan de revisar estas condiciones como gesto de cara a la galería. Diciendo semejantes falacias, estas personas merecemos ser condenadas al ostracismo, al más cruel rechazo social.

En cualquier momento un maremoto, riomoto o canalmoto podría asolar Zaragoza. ¿Qué sucederá cuando llegue el monzón? La ciudad ha de estar preparada para las terriblemente abundantes lluvias que provocan inundaciones cada verano en la India. Por eso mismo, a continuación vamos a presentar una lista de las medidas de necesaria implantación:

  • Distribución de armas de fuego a todos los ciudadanos. Serán útiles cuando las bestias del canal (roedores y anseriformes deformes) salgan espantadas y se alejen de las orillas. También pueden ser útiles para cazar algún joaquín, o algún frederick.
  • Reapertura del telecabina de la Expo.
  • Trasvase de los ríos Huerva y Gállego.
  • Secado de la fuente del campus universitario, para evitar su desborde y la propagación de enfermedades por el contacto con sus horripilantemente sucias aguas.
  • Sustitución del nombre de Parque José Antonio Labordeta o Parque Grande, por Qué Grande Primo de Rivera Park.

De momento no apetece alargar la lista, así que sería de nuestro gusto que si alguna persona lee esto, considera que habría que incluir más medidas, y está dispuesto a perder el tiempo en hacérnoslas saber, que las escriba como comentario a esta entrada.

No obstante, nuestra humilde opinión es que todo lo que hagamos será en vano. En 2012, el molino de viento que se encuentra a la entrada de Cadrete, se convertirá en un gigante. Y de la misma manera que hizo Gargantúa en París, sacará su méntula y miccionará en dirección a Zaragoza anegando la ciudad y aniquilando a todos sus habitantes.

Correo del lector 20-10-2010

20 octubre, 2010

En esta ocasión responderemos a la carta que nos ha enviado un tal Anonymus Bosch desde el otro lado de los Pirineos, es decir, desde Europa. Su nombre nos muestra cierto humor salchichero, que nos hace pensar que se trata del típico hombre alemán antropófago. En su carta, nos cuenta que siente una irrefrenable curiosidad por la educación en España, quiere saber qué es lo que se hace en este país para que surjan talentos como aquellos que nos representan en Eurovisión.

Hemos de decir, no obstante, que en España se aplican diversos sistemas educativos con el fin de asegurar la libre incompetencia. Necesitaríamos mucho tiempo para hacer un análisis detallado, exhaustivo, de este tema. Por tanto, resumiremos nuestra tesis presentando solamente los tres métodos educativos más extendidos.

En primer lugar, el método escolapio, que se centra en la motivación del alumno.

Los escolapios, como casi todos sabemos, sólo son sencillos, sobrios, austeros, morigerados y parcos en el ámbito del lenguaje. Sólo a la hora de enseñar, de ducere in altum (como les place sobremanera decir), de alimentar el conocimiento de los pauperes impuberes y de ennoblecer las ciencias y las letras convirtiendo a los jóvenes en embrionarios genios renacentistas; dejan a un lado (aquél en el que se almacena el turrón navideño) su dadivosidad, y codifican sus discursos alla maniera de Julio César y de aquellos para los que todas las cosas son vacas y ovejas, utilizando su troglodítica lengua. Por éste, y por otros motivos cuya explicación resultaría demasiado tediosa como para llevarla a cabo en esta respuesta, los escolapios tienen por costumbre acrecentar, aumentar, agrandar y cebar el optimismo y autoestima de los niños diciendo: “FILIUS STULTUS DOLOR PATRIS” (niño tonto, dolor del padre).

El niño, cuyo sentido del honor suele triplicar el de su progenitor, al leer esas palabras agrias, graves y gravosas, grabadas en grandes bloques de graneado granito, recibiría un gran impacto moral en caso de que cognosciera la lengua en que están escritas. O tempora, o mores! ¡Cuán lejos ha quedado ya la época en que los niños utilizaban una lengua tan pobre como aquella en que eran sermoneados!
A continuación, cuando al alumno le ha sido infundido el temor de ser estulto y causar el dolor de su padre, el profesor procede a la lectura del famoso Libro Gordo de Petete o, en su defecto, del libro de respuestas que ha recibido de la editorial que ha publicado los magníficos manuales que utilizan los alumnos, con sus imágenes a todo color y con un contenido bien interculturalizado, generigualado y politicorregido.

Este método tiene como resultado la memorización de una frase de cuatro palabras (Proverbios 19:13).

En segundo lugar, el método Sísifo, extraordinariamente común entre los pobladores de Bilbao. Se trata de estimular la inteligencia arrastrando una gran piedra a lo alto de una colina. Tiene como resultado un espectacular aumento de la capacidad de levantar y mover grandes piedras.

Por último, el método alianza interplanetaria de civilizaciones. El niño no tiene que saber sumar, no tiene que saber leer, ¿para qué? Eso es muy fascista. El niño ha de ser sometido al aprendizaje de “cómo comportarse mientras debería estar aprendiendo” y “cómo parecer un idiota escribiendo una arroba en lugar del filofascista morfema flexivo de género”. El resultado de este método es la rápida integración del niño en uno de los dos bloques en que la sociedad ha de dividirse: l@s analfabet@s y l@s que no saben leer ni escribir.

Correo del lector 14-05-2010

14 mayo, 2010

Hoy responderemos a Joaquín, que nos escribe desde Zaragoza planteándonos una, según él, filológicamente interesante pregunta. Está en contra de nuestros principios tratar como a un ser humano a alguien que se llama Joaquín, pero en esta ocasión haremos una excepción, ya que nos es terriblemente incómodo el sentimiento de lástima al rechazar todas las cartas que nos envía todos los días. Al fin y al cabo se trata de uno de nuestros lectores más destacados, por su estulticia.

Procedamos a la lectura de su pregunta:

¿Cómo es posible que aparear, copular, fornicar, y otros verbos que me ruborizaría más nombrar, no sean verbos copulativos?

En fin, hemos cambiado de parecer y en esta ocasión hemos estimado de mayor conveniencia no responder a nuestro lector, para que no se ruborice.

Correo del lector 24-04-2010

24 abril, 2010

La carta a la que contestaremos en esta ocasión está firmada por Joaquín Kong, Joaquín Bécil, Joaquín Situ, Joaquín Extremis y Joaquín Fraganti. Constituyeron una asociación en defensa del honor de su nombre, y querían saber el motivo de los vituperios y el escarnio público del que son víctimas cada día. Iban a reunirse el 26 de julio para celebrar su santo y reivindicar públicamente la dignidad de su nombre.

Por lo que sabemos ahora, poco después de escribirnos esta carta, su asociación fue declarada grupo terrorista, y todos ellos recibieron su merecido. Como a buenos cátaros se les trató y, para satisfacción de todos, fueron quemados en honor a Santa Ana.

No obstante, vamos a dar respuesta a la carta, para recordar a todos nuestros lectores por qué deben despreciar a cada Joaquín que desgraciadamente se cruce en su camino.

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Nada hay tan cierto como que los Joaquines atraen los oprobios, injurias y maldiciones del mundo, del mismo modo que el cine español atrae a los espectadores ávidos de escenas de cama.
La razón perentoria es porque su única habilidad es comer con palillos, y no tienen otro fin que rellenar autodefinidos.

Si a un Joaquín le pregunta “¿a dónde vamos?”, le responderá: “Sí”.
Si le intenta hacer una foto, saldrá corriendo como un loco y no parará hasta que usted se estampe contra un poste.
Si le permite llevar la correa de su afortunado perro, será el perro el que lo pasee a él.
Si andando rápidamente mirando hacia atrás por si viene el autobús, usted se dirige peligrosamente hacia una mujer de avanzada edad que está agachada a dos metros delante de usted, él no le avisará y aguardará el momento en que se produzca la colisión y escenifique una violación en plein air.

Fíjense hasta qué punto llega su salvajismo, que no hace mucho nos reunimos en una heladería con dos Joaquines; y así como nosotros pedimos un sorbete a la vainilla, ellos pidieron un sorbete a la mierda y un sorbete a tomar por culo.

Quod vidimus testamur.