De omni re scibili et quibusdam aliis

“Todo hombre, por naturaleza, desea saber.” Aristóteles

“Sólo sé que no sé nada.” Sócrates, inventor de la falsa modestia.

“Quien más sabe, más duda.” Pío II (o Pío Pío, para los cardenales)

“El saber es una zanahoria que cuelga de un palo.” Anónimo

Muy interesante tema el del saber. Incluso nosotros, que nos destacamos por nuestra sabiduría, por todo el saver que akumulamos, seguimos preguntándonos cómo es posible que por mucho que aprendamos sigamos rebuznando igual.

Se nos antoja harto paradójico que nuestra especie no reciba otro nombre que Homo sapiens sapiens. Nosotros, doblemente sapientes, que creamos artefactos electrónicos para que nos esclavicen, que llevamos una máscara social para ocultar nuestra triste realidad, que nos damos cabezazos contra la pared porque una esfera de goma llena de aire no ha entrado a través de unos postes de madera o de un aro metálico, y cetera.

El saber se extiende a todos los ámbitos,  se puede saber mucho,  saber poco, saber de los libros, saber de la vida, saber estar, saber hacer, saber dulce, saber salado, saber vivir, saber y ganar

Y esto nos trae a un asunto muy peliagudo: el debate abierto por nuestro muy brillante amigo, ilustre, insigne, de distinguida prosapia, sólo superado en fama por Popeye, perteneciente al selecto círculo de los ventripotentes amigos del Wok.

“¿Habrá alguna mujer que sea inmortal gracias a los consejos de Saber Vivir?”

Por el momento no hay datos oficiales al respecto, pero no pocos afirman que en caso de que uno de los rumores sobre Jordi Hurtado sea cierto, es más que probable que la causa se encuentre en los magníficos consejos matinales de Manuel Torreiglesias y Luis Gutiérrez en el famoso programa de la mañana de la 1.

Ya es un clamor popular, encontrar la solución de este enigma es una condición sine qua non para el progreso de la humanidad. ¿Es Jordi Hurtado inmortal?

Los expertos son por el momento incapaces de llegar al consenso. Aún son discutidas las teorías del cyborg, de que en realidad Dorian Gray no murió y al ser sospechoso del asesinato de Basil Hallward decidió fingir su muerte delante de su famoso retrato para emigrar a España bajo una identidad falsa y presentar un concurso de sobremesa, de que fue creado por PIXAR, de que fue grabado pronunciando cada letra del abecedario y que en realidad estamos viendo ad aeternum las mismas imágenes en infinitas combinaciones, y cetera.

No obstante, las discusiones sobre la inmortalidad de Jordi Hurtado no nos acercan al quid de la cuestión planteada. Nuestro amigo preguntó por una mujer inmortal, ergo el tema de la trascendencia de Jordi Hurtado es impertinente, de la misma manera que tampoco es pertinente la inmortalidad de una Turritopsis nutricula, puesto que una de las pocas cosas que no se discuten del magnífico presentador de Saber y Ganar es su virilidad.

Ha quedado claro que el demiurgo, que sostiene con un palo la zanahoria del saber delante de nuestro hocico, no tiene brújula. Quod erat demonstrandum.

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