Archive for the ‘Divagaciones’ Category

La felicidad no se consigue: se da y se recibe

4 noviembre, 2010

Reflexionando, mi memoria rescató de sus entrañas el recuerdo de un cuentecillo que leyó en su día la insigne Magdalenita. Generalmente en internet es presentado este cuento como una leyenda china, lo cual me parece muy dudoso, porque un chino nunca diría “especie de palillos semejantes a aquellos con los que comen los chinos”. Y aquello del sabio que desciende al infierno y después va al cielo es muy dantesco, muy italiano del siglo XIII. No obstante, me parece interesante, como casi todos los cuentos y proverbios orientales (u orientaloides).

Cierto día, un sabio visitó el infierno. Allí, vio a mucha gente sentada entorno a una mesa ricamente servida. Estaba llena de alimentos, a cual más apetitoso y exquisito. Sin embargo, todos los comensales tenían cara de hambrientos y el gesto demacrado. El motivo era el siguiente: Debían comer aquel arroz con una especie de palillos semejantes a aquellos con los que comen los chinos; pero no podían, porque eran unos palillos tan largos como un remo. Por eso, por más que estiraban su brazo, nunca conseguían llevarse nada a la boca.

Impresionado, el sabio salió del infierno y subió al cielo. Con gran asombro, vio que también allí había una mesa llena de comensales y con iguales manjares. En este caso, sin embargo, nadie tenía la cara famélica; todos los presentes lucían un semblante alegre; respiraban salud y bienestar por los cuatro costados. Y es que, allí, en el cielo, cada cual se preocupaba de alimentar, con aquellos largos palillos, al compañero que tenía enfrente.

Creo que tengo bastantes cosas que decir al respecto, pero me da demasiada vergüenza hablar de un tema tan subjetivo y revelador. Así que, salvo que los millones de lectores de este blog me apabullen con respuestas a esta entrada, opinando y dando pie a algún tipo de debate, seguiremos con chorradas.

Ah, y si alguien (guiño) quiere debatir sobre interesantes temas del estilo de los que escasean en nuestros depauperados blogs (ser o no ser de la oveja Dolly, por ejemplo), quizá debería hacérmelo saber porque dentro de dos semanas existe la posibilidad de que disponga de tiempo para ir a algún buffet libre asiático (guiño, guiño).

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Este mes…

13 junio, 2010

Este mes toca balompié. Incluso en este momento del año, el centro de nuestras vidas vuelve a ser ese deporte en que unos hombres patean el pantalón corto y corren en pelotas, en que se tiran al árbitro y protestan al suelo.

Este mes Caín y Abel juntos gritarán al televisor y de la misma manera se estremecerán de rabia en caso de que esos hombres con camisetas rojas saquen a relucir su mediterránea idiosincrasia utilizando la fuerza viril de su cerebro y la inteligencia de sus testículos.

Este mes los rumiantes dejarán a un lado la política y la economía de la que tanto entienden. En la tertulia matinal de café y churros con periódico deportivo en mano, o en la cervecera reunión vespertina en torno al televisor del bar de la esquina, el chivo de expiación (o la cabeza otomana) será un equipo rival  o un árbitro, al que los amantes del fútbol y de las pipas, abandonando entonces su característico refinamiento o primor verbal, llamarán “abyecto hijo de mujer pública”.

Al fin ha llegado el momento en que se deje de hablar de crisis, de pecunia, de pensiones y hostales, de disfuncionarios… para tratar los asuntos serios.

Así como los políticos, como buenos futbolistas, tienen el control del partido y echan balones fuera; los futbolistas, como buenos estadistas, ilusionan a todo el país bajo una misma bandera y se ganan el respeto de otras naciones.

Hay quien no se da cuenta de que al tirar del carro no hay que hacerlo a la derecha o a la izquierda, sino hacia delante. Hasta los futbolistas saben que es la mejor manera de avanzar sin que nadie se caiga.

Los políticos deberían aprender de los futbolistas, y no me refiero a tocar las pelotas.

De omni re scibili et quibusdam aliis

14 mayo, 2010

“Todo hombre, por naturaleza, desea saber.” Aristóteles

“Sólo sé que no sé nada.” Sócrates, inventor de la falsa modestia.

“Quien más sabe, más duda.” Pío II (o Pío Pío, para los cardenales)

“El saber es una zanahoria que cuelga de un palo.” Anónimo

Muy interesante tema el del saber. Incluso nosotros, que nos destacamos por nuestra sabiduría, por todo el saver que akumulamos, seguimos preguntándonos cómo es posible que por mucho que aprendamos sigamos rebuznando igual.

Se nos antoja harto paradójico que nuestra especie no reciba otro nombre que Homo sapiens sapiens. Nosotros, doblemente sapientes, que creamos artefactos electrónicos para que nos esclavicen, que llevamos una máscara social para ocultar nuestra triste realidad, que nos damos cabezazos contra la pared porque una esfera de goma llena de aire no ha entrado a través de unos postes de madera o de un aro metálico, y cetera.

El saber se extiende a todos los ámbitos,  se puede saber mucho,  saber poco, saber de los libros, saber de la vida, saber estar, saber hacer, saber dulce, saber salado, saber vivir, saber y ganar

Y esto nos trae a un asunto muy peliagudo: el debate abierto por nuestro muy brillante amigo, ilustre, insigne, de distinguida prosapia, sólo superado en fama por Popeye, perteneciente al selecto círculo de los ventripotentes amigos del Wok.

“¿Habrá alguna mujer que sea inmortal gracias a los consejos de Saber Vivir?”

Por el momento no hay datos oficiales al respecto, pero no pocos afirman que en caso de que uno de los rumores sobre Jordi Hurtado sea cierto, es más que probable que la causa se encuentre en los magníficos consejos matinales de Manuel Torreiglesias y Luis Gutiérrez en el famoso programa de la mañana de la 1.

Ya es un clamor popular, encontrar la solución de este enigma es una condición sine qua non para el progreso de la humanidad. ¿Es Jordi Hurtado inmortal?

Los expertos son por el momento incapaces de llegar al consenso. Aún son discutidas las teorías del cyborg, de que en realidad Dorian Gray no murió y al ser sospechoso del asesinato de Basil Hallward decidió fingir su muerte delante de su famoso retrato para emigrar a España bajo una identidad falsa y presentar un concurso de sobremesa, de que fue creado por PIXAR, de que fue grabado pronunciando cada letra del abecedario y que en realidad estamos viendo ad aeternum las mismas imágenes en infinitas combinaciones, y cetera.

No obstante, las discusiones sobre la inmortalidad de Jordi Hurtado no nos acercan al quid de la cuestión planteada. Nuestro amigo preguntó por una mujer inmortal, ergo el tema de la trascendencia de Jordi Hurtado es impertinente, de la misma manera que tampoco es pertinente la inmortalidad de una Turritopsis nutricula, puesto que una de las pocas cosas que no se discuten del magnífico presentador de Saber y Ganar es su virilidad.

Ha quedado claro que el demiurgo, que sostiene con un palo la zanahoria del saber delante de nuestro hocico, no tiene brújula. Quod erat demonstrandum.

Intento de respuesta a una muy interesante entrada del muy interesante blog de nuestro muy brillante amigo que ha acabado yéndose por las ramas

6 mayo, 2010

http://territoriotrol.wordpress.com/2010/05/05/el-uso-de-la-historia-hoy-en-dia/

Este tema yo lo veo muy relacionado con lo que se comentó respecto a la neolengua.  La sociedad actual se articula en la retórica, bien poco importando la verdad. Formando todos parte de la red social (tema del que hay mucho que hablar también), la verdad queda enmascarada y todo se convierte en un debate de palabras vacías, de apariencias.

Lo que se busca es imponer una verdad subjetiva eliminando la posibilidad de que la verdad objetiva, u otra verdad subjetiva, sea dicha. Y es en esta circunstancia que la historia, que debería ser estudiada para aprender de ella, se utiliza como herramienta dialéctica y, por lo tanto, política.

Es por esto que nunca se puede tener razón al debatir con una persona cuyo abuelo murió en la Guerra Civil, porque si se tiene una subjetividad diferente a la suya le acusará de pertenecer al bando que asesinó a su abuelo.

Recurrir de esta manera a los hechos históricos como argumento es absurdo. En primer lugar, se cometen muchos anacronismos, ya que casi nadie se molesta en interpretar la historia desde el punto de vista adecuado, es decir, teniendo en cuenta el contexto del momento en que se produjeron los hechos. Muchas de las cosas que ahora son oficialmente inaceptables, hace un siglo eran probablemente normales.

Por otro lado, y esto es lo más importante, el hombre se está autodestruyendo al utilizar la historia como herramienta política, está utilizando las cicatrices del pasado para abrir heridas en el presente.

La historia ha de servir para aprender de los errores y los aciertos, para avanzar sobre todo lo que ya se ha conseguido.

La Humanidad avanzaría si, observando los errores históricos, construyera un futuro en el que éstos no se volvieran a producir, en que víctimas perdonaran a verdugos para colaborar en la construcción de un sistema justo en que todos los hombres estuvieran en igualdad de condiciones.

Toda revolución fracasará si aquellos que la protagonizan deciden vengarse de los opresores y relevarlos en su función.

Es necesario pasar página, dejar a los fallecidos descansar en paz, y empezar a hacer algo por el bien común.